
Casi tres décadas después, Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a ponerse en la piel de Sally y Gillian Owens en Hechizo de amor 2: La magia continúa, una secuela que apuesta principalmente por la nostalgia, pero que también intenta darle continuidad a una historia que se convirtió en una película de culto.
Dirigida por Susanne Bier y con un guion de Akiva Goldsman, Georgia Pritchett y Kelly Marcel, basado en El libro de la magia de Alice Hoffman, la película recupera buena parte de los elementos que hicieron especial a la cinta de 1998.
Y sí, la nostalgia está presente prácticamente desde el primer momento.
Volver a ver a Bullock y Kidman juntas es, probablemente, el principal atractivo de esta nueva entrega. La química entre ambas sigue funcionando y permite que Sally y Gillian conserven esa personalidad que las convirtió en uno de los elementos más recordados de la película original.
A ellas se suman nuevamente Stockard Channing y Dianne Wiest, mientras que se suma Lee Pace y la nueva generación está representada por Joey King, Maisie Williams, Xolo Maridueña y Solly McLeod, entre otros. Es un reparto bastante amplio y, en algunos momentos, da la sensación de que hay más personajes de los que realmente necesita la historia.
La película intenta ampliar el universo de las hermanas Owens y trasladar parte de la historia hacia una nueva generación. El problema es que esa intención también hace que el relato pierda un poco de la sencillez y del encanto de la primera película.
La resolución de la historia resulta un tanto simple. Después de construir varios conflictos relacionados con la maldición familiar, la magia y las nuevas generaciones, algunas soluciones llegan de una manera bastante conveniente. No necesariamente es algo que arruine la película, pero sí puede dejar la sensación de que se pudo trabajar un poco más el desenlace.

También hay momentos en los que el guion parece querer recuperar demasiados elementos de la película original. Algunas situaciones, referencias y recursos funcionan como pequeños regalos para quienes recuerdan con cariño aquella historia, pero también hacen evidente que esta secuela está muy consciente de su condición de película nostálgica.
Y quizá ahí está su mayor fortaleza y, al mismo tiempo, su principal debilidad.
Hechizo de amor 2: La magia continúa no intenta reinventar completamente la franquicia. Por el contrario, está comprometida con su historia original y con los personajes que el público conoció en 1998. Recupera lugares, dinámicas, humor y parte de esa particular combinación entre romance, comedia y fantasía que caracterizó a la primera entrega.
Susanne Bier consigue mantener el tono emocional de la historia y aprovecha especialmente la presencia de Bullock y Kidman. Ambas actrices cargan buena parte de la película sobre sus hombros y demuestran que la relación entre Sally y Gillian sigue teniendo suficiente fuerza para justificar este reencuentro.
El problema es que alrededor de ellas hay demasiadas historias y personajes compitiendo por atención. Joey King consigue destacar dentro de la nueva generación, mientras que otros personajes quedan un poco más relegados por una historia que intenta abarcar demasiado.
Aun así, Hechizo de amor 2: La magia continúa es una película entretenida. No alcanza necesariamente la magia particular que hizo especial a la original, pero tampoco se siente como una secuela hecha únicamente para aprovechar un título conocido.
Hay cariño detrás de esta producción. Y eso se nota. Es una película que quiere reencontrarse con sus personajes, recuperar una historia querida y permitir que una nueva generación entre en el mundo de las hermanas Owens. Puede que algunas decisiones narrativas sean demasiado sencillas y que el reparto sea más grande de lo necesario, pero la película mantiene una conexión genuina con su pasado.
Quizá ese sea el verdadero hechizo de esta secuela: no necesariamente volver a hacer la película de 1998, sino recordar por qué aquella historia todavía ocupa un lugar especial entre sus seguidores.
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